19 de marzo de 2020

Telitas dulces de maíz


Los venezolanos comemos arepas; más aún en la condición de cuarenta en la que vivimos ahora en marzo de 2020. Las arepas son un plato tradicional que se hace con harina pre cocida de maíz, sal y agua y se cuecen en sartén o budare hasta quedar tostaditas por fuera. Su magia, también reside en los rellenos. Es parte de la venezolanidad; las mezclas de olores, sabores, texturas y colores.  Las clásicas, se rellenan con queso blanco rallado o con guisos de carne o de pollo. También las hay de granos o frijoles negros (caraotas) con queso blanco (dominó), o la reina “pepiada” con pollo, aguacate y mayonesa. En fin, cualquier cosa es buena para el relleno.(Pepiada es como chévere en venezolano)

Las arepas también tienen variantes; con la misma masa se pueden hacer fritas, a la plancha, a las brasas, en budare. También hay variantes según la región y entonces se pueden ver mezcladas, grandes, redondas con hueco en el medio, o las llamadas telitas. Cuando un venezolano va a una arepería, el asistente le pregunta, 

-“Le saco la masa?”, o también, -¿”Con o sin mantequilla?. 

La gente mayormente prefiere que le saquen la masa para que entre mas guiso. Con la masa no funciona. Por años he pensado ¿qué uso se le podría dar a la masa que se saca y posteriormente se bota?. He pensado en freírla, como “chicharrón de masa”, (queda muy grasosa pero rica), reamasarla en otra nueva arepa, mezclar con huevo y freírlo (ese sabe bien), o agregarle salsa de tomate y pensar que son ñoquis…(ese también me gustó). Pero nadie lo hace. Los restaurantes de arepas podrían inventar con la masa que botan.

En estos días de encierro y sin pan en la alacena, he tenido que comer muchas arepas pero hasta que se me acabe la masa. Me acordé entonces de las telitas de mi amiga “Guachamacoli” (traduce del inglés, “como lo llamas”, What are you call it), o también “la morocha” como la llamamos también, casada por supuesto, con su morocho. A veces nos llama para invitarnos a cenar “telitas”. Las telitas son arepas muy finas que un cuchillo se pueden picar por la mitad y ser rellenada con cualquier cosa. Lo bueno es que no se pierde nada de masa. Ella definitivamente lo hace con un amor tal, que podría ser comparado con comida de dioses. (Dioses areperos)

Amasaba con mucha paciencia y por más de media hora la harina de maíz, hasta que quedara en un punto exacto de consistencia. La aplanaba con sus dos palmas dándole giros a la arepa que se formaba, donde sus tres  dedos centrales de la mano izquierda se cerraban para garantizar la circularidad del producto.  No tendrían más de medio centímetro de espesor, y así las colocaba en una plancha muy caliente para que se formara la concha externa crujiente; las tomaba amorosamente con las manos sin quemarse, para lanzarlas en las rejas del horno, donde terminarían su cocción. Y con todas en el horno, las colocaba en  una cesta de paja, con una servilleta blanca de lino y algodón bordada en las orillas que al ser colocadas en ángulo, permitia que las tres puntas se cerraran en el centro para mantener el calor y el aroma.

En la mesa habían todo tipo de quesos, rellenos, salsas, mantequillas y untables. Cada quién comía lo que le era más propio; su propio relleno, su propia mezcla maravillosa. Comíamos todos, lo mismo que había en la mesa, pero la verdad es que nadie comió lo mismo nunca. Es una danza maravillosa del compartir de la familia, y que Dios mediante volveremos a celebrar. Entiendo que el Ajiaco colombiano de alguna forma, comparte esta tradición, donde cada quién termina de preparar su propia sopa. Mi padre era así con sus cenas; cada bocado era distinto al otro.

Pues de tanto hacer arepas en estos días, y con la metáfora de que son redondas y son ciclos que seguramente terminan, fue que pensé en hacer mi propia versión de las telitas. Pero no cualquier telita, esta debería ser hecha en el núcleo familiar, por lo que debería ser divertido para niños, ser suculentas, tostaditas y preferiblemente dulces. Otra premisa es que no se le botara masa al ser rellenada. Esta receta dulce, para hacerla con nuestros hijos o nietos en la cuarentena, puede ser rellena con salado o con  dulce. Si va a rellenar con salado no le coloque azúcar a la mezcla.

Me recordó los días que hacía panquecas (pancakes) con mi madre en la cocina de atrás de la casa, que era como un patio de la vieja casa, al que ella le mandó a hacer un techo de madera. Allí construyó su templo mágico. Lo único era que cuando llovía con brisa, había que entrar un tiempo.(O sacar un paragua)

Entonces, resumo lo que llevamos y hagamos magia. Haremos una arepa tostada que permita ser doblada sin quebrarse, que se pueda rellenar, que sepa rico, que sea divertido hacerla y preferiblemente dulce. Hice muchas pruebas y versiones. Las hice con camburcitos pasados por fuego, con vainilla y canela, con queso crema, con cacao en polvo y otras variantes. Creo que para compartir algo con ustedes, le doy la versión que más me gustó. No pude hacer estudio de mercado y darle a probar a mucha gente como es usual. Voy.

Telitas dulces de maíz con relleno de cacao criollo

Ingredientes
Las telitas:
·         Como una taza de harina de maíz precocido
·         2 ó 3 tazas de agua (ya no se acentúa la o, pero da miedo que piensen que son 203 tazas de agua)
·         3 cucharadas de harina de trigo
·         Pizca de sal
·         1 cucharadita de polvo de hornear
·         2 cucharadas de aceite
·         1 huevo grande
·         2 cucharadas de azúcar
Un pote de 250 gr de queso crema, preferible sin sal (Si no hay, he usado crema de leche pero no es lo mismo)
·         3 cucharadas de cacao en polvo
·         2 cucharadas de chocolate en polvo
·         5 cucharadas de azúcar impalpable
·         1 taza de nueces pulverizadas en licuadora
·         1 cuchraradita de esencia de almendras o de vainilla
·         una cucharadita de leche
·         pizca de sal
·         opcional: cambiar el queso crema por leche condensada o por arequipe

Se mezcla bien el queso crema con el azúcar, la vainilla, el cacao y el chocolate en polvo. Luego se agrega una cucharadita de leche completa y por último las nueces molidas. Se revuelve bien hasta hacer una masa espesa, compacta y todos los materiales se hayan mezclado bien.

Secreto: Si tostamos muy ligeramente las almendras antes de licuar, activamos los aceites internos y se espesa mejor. No conozco la química del proceso, es solo ensayo y error
Desde las emociones positivas de la Psicología Positiva pienso se activan muchas emociones positivas, sobre todo si se hacen con los niños. Se activan fortalezas de carácter como el interés, la curiosidad, el amar, y todo los que se hace en grupos.

Opción 2 del relleno o toping:
Como se hace en familia, se pueden hacer dos o tres topping incluyendo en de camburcitos “pasados”. Se colocan tres o cuatro camburcitos muy maduros en un sartén, se coloca agua hasta que tape la mitad de un cambur y se agregan como 5 cucharadas de azúcar, con vainilla y canela. Se deja que se evapore el agua y quede como melado. Luego se hace puré con un tenedor.
Otra opción es igual pero con fresas (Strawberries)

Cocción de las telas:
Precaliente a fuego alto un budare o sartén engrasado. Previamente mezcló todos los ingredientes secos e hizo una pasta de igual consistencia que las panquecas, muy espesa sin ser líquida. (La consistencia del atol) La harina de maíz a diferencia del trigo, va absorbiendo agua con el paso del tiempo y se seca, por lo que quizá deba agregarle más agua.

Se coloca con un cucharon, una porción en el budare y la mueve  para que se extienda o lo hace con el mismo cucharón en forma circular. En poco tiempo comienzan a salir burbujas, queriendo decir que se deben voltear.  Si queda poco cocida se puede voltear otra vez. Se colocan en un plato y se llevan calientes a la mesa. Las que sobren se pueden comer frías como merienda con o sin relleno

Estas telitas han sido mi acompañante en tiempos de cuarentena. Dios nos bendiga. Cómanlas saladas también

Alberto

31 de julio de 2019

Arepitas dulces con mayonesa de cacao criollo

(o con panquecas...)

Esta receta nace de tanto hacer mayonesa en la búsqueda de  encontrar la consistencia perfecta. La mayonesa, a mi entender, es un mágico equilibrio de huevo, aceite, sal y vinagre. Le agrego especias y ajo. La consistencia, aún es mi dolor de cabeza, pero he obtenido el resultado perfecto agregando dos cucharadas de arroz blanco a la mezcla. (Mi licuadora ya está medio viejita)


Hoy quería comer dulce. Tuvimos un evento docente que quedó perfecto y estimé que merecía un consentimiento. Como siempre, en mi nevera están las cosas justas, como para que no se dañe,(la nevera), y para que yo no engorde.

-¿Qué tal una mayonesa dulce de cacao?, pensé

–“Puede ser”, dije

 -¿Con que me comería una mayonesa dulce de cacao?, pues con arepitas dulces. (Luego de publicar me di cuenta que le queda mejor a las panquecas. Tienen las dos opciones)

Las arepas es el plato típico venezolano. Se hace con harina pre cocida de maíz, tipo Pan. Esta vez le agregamos anís y papelón  líquido  a la masa y en vez de llevarlas a la plancha, las hacemos fritas. Luego las colocamos en un plato con papel absorbente para que queden secas.

La mayonesa inventada, (no sé si existe, ya que como cosa rara, no tenemos internet en Caracas, para comprobar), se hace como la normal.

Ingredientes:

Melao de papelón:
·         1 papelón cuadrado
·         2 tazas de agua. Se coloca en fuego medio hasta que se disuelve. Se espera a que se enfríe
Arepitas
·         Para una taza de harina de maíz, ¼ de harina de trigo
·         ½ taza de melao de papelón
·         Pizca de sal
·         Agua para amasar
·         1 cucharadita de anís en polvo
·         Aceite para freirlas
Mayonesa
Yo uso un franquito que se le adapta las hojillas de la licuadora.
·         1 huevo a temperatura ambiente. Yo lavo muy bien el huevo con jabón; uno sabe por dónde sale y lo vamos a usar crudo
·         4 onzas de aceite. Acá no usamos onzas pero tomé una muestra y da como 75cc
·         3 cucharadas de azúcar
·         4 cucharadas de cacao criollo en polvo
·         1 pizca de sal
·         1 cucharadita de vainilla
·         Dos cucharadas de queso crema
·         Dos cucharadas de arroz blanco cocido, no crudo. Sin aliños

Se licúa hasta que se forme la mayonesa. Se sirven las arepitas dulces de anís (o panquecas de harina de trigo), con la mayonesa al lado. Es una buena idea para merendar o para un desayuno de fin de semana.

 ¡Buen provecho…!

Nota final: Lo mejor con esta receta son panquecas de trigo, con la mayonesa de cacao y con trocitos de cambur maduro. !Súper...!

23 de marzo de 2019

LA TORTA DEL PANADERO

Los panaderos y reposteros manejan la misma materia prima básica: la harina de trigo. Sin embargo, los procesos de fermentado con levaduras, me parecen tan complejos que no entiendo porque los panaderos no hacen pastelería, si hacen además, pan dulce. (Aunque sea solo ponerle azúcar). Hay panaderos que van mas allá y hacen "golfeados" que como costumbre caraqueña, mezclan lo salado y lo dulce, en este caso el papelón y el queso salado criollo.

Pues, siendo así, un panadero, ante la mirada del pan "frio" que va a molerse, para ser vendido, es que decidió hacer una torta. (la medida es una taza de café con leche común)

Mayonesa:

  • una taza de aceite
  • 3 huevos a temperatura ambiente
  • 1 taza de azúcar
  • pizca de sal
  • 1 cucharadita de maicena. 
  • Chorrito de vainilla
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
Licuado:
  • Media taza de leche
  • 6 cucharadas de cacao en polvo
Preparación:
  • A la mezcla se se agregan 200 gr de pan rallado tostado, como el de empanizar en vez de harina blanca. Se ajusta hasta que quede espesa. Si tiene harina blanca, le agrega una cucharada
Se hornea a 380 grados por 40 minutos o hasta que huela por segunda vez. Queda una torta gustosa, esponjosa. La harina blanca cuesta 3$ el kilo; el pan rallado, la mitad. Y queda bien.Igual es trigo.

Da para 10 raciones medianas

10 de marzo de 2019

Caracas Blac-Bin-kei (Black Beans Cake)


Caracas es la capital de Venezuela. Acá convergieron dos grandes culturas, la española que llegó y la indígena, que estaba.  De esa fusión, apenas es que el mundo comienza a conocer. La hallaca es un plato conocido formado por masa de maíz que es de América con un relleno de carnes, pasas y aceitunas con la sazón española. También tenemos el llamado “Pabellón criollo” formado por carne desmechada, arroz, caraotas o frijoles negros y tajadas de plátano maduro, (banana). En ambos casos conviven los distintos sabores y en especial, lo salado y lo dulce.

Es costumbre caraqueña agregarle “un toque” dulce a la comida salada, ya sea en el guiso de la hallaca o en los frijoles negros. Es normal ver a los comensales tomar el frasco de azúcar y espolvorearle azúcar en el plato de la comida. Pues, “a la usanza caraqueña”, todos los que cocinamos y al lado de sal, tendremos el azúcar, la melaza o el papelón de caña como ingredientes..

Hace unos días preparé caraotas negras. Gente de vieja data me dijo que además del toque de azúcar, le colocara clavos de olor, y comino. Yo inventando, lo agrego melaza de caña en vez de azúcar y esta vez le agregué anís estrellado, que no lleva. El resultado fue unas caraotas dulces, aromáticas, y gustosas. Pero preparé un kilo, así que luego de repartir me pregunté que podía hacer con caraotas negras o fríjoles negros. ¡Pues una torta!

A veces hago las recetas paso a paso como enseñan en las escuelas, pero a veces, lo coloco todo en la licuadora. El orden si importa: (mi taza es una taza de café con leche, no la otra)

Porciones: salieron tres tortas pequeñas y comimos una ración, como 10 personas

1er paso
·         Tres huevos enteros a temperatura ambiente
·         ¾ taza de aceite
·         ¾ taza de azúcar. Se licua hasta que se ponga blanco y cremoso

2do paso
·         5 cucharadas de chicha en polvo o crema de arroz
·         Chorrito de vainilla
·         2 tazas de caraotas negras
·         Media taza de leche completa

3er paso
Se agrega en un bol y se mezcla poco a poco una taza de harina cernida y dos cucharaditas de polvo de hornear y una de bicarbonato. Se precalienta el horno a 380 grados y se hornea por 40 minutos. El resultado es una torta que “se parece” a un brownie en textura y color, y además se formas tres capas diferenciadas; dos de ellas, arriba y abajo, mas crujientes. El sabor es indeterminado aunque se siente el frijol, pero es gustoso, cremoso y aromático. Tiene mucho que ver con nuestras costumbres caraqueñas. Por eso dicen que los venezolanos somos tratables… y dulces.

3 de enero de 2019

Cremas. Tres vacas/caraotas negras

El sábado tengo un desayuno. Generalmente llevamos cosas. Ya preparé la Paledonia o torta de papelón, que se encuentra descrita en los cuentos de magia blanca, y dos cremas, que narro a continuación;

Crema tres vacas

Se llama tres vacas porque he usado quesos provenientes de la leche de la vaca, de la búfala y de la cabra o de la oveja. Es muy fácil de hacer, un poco costosa, pero rinde mas de un litro y cuando uno compara con lo que cuesta las cremas de queso de untar, vale la pena, Lo primero es ir al mercado con algo de dinero e inspiración. Esta crema tiene varias versiones y he publicado algo  antes, pero esta de 12 patas quedó "publicable".

  • Queso de vaca. 250 gr de queso duro de año. (Queso salado criollo, lo llaman acá). También podemos usar algo bajo en sal a los que tengan problemas de tensión
  • Queso de vaca. 200 gr de queso Cheddar. (Mitad al licuado y la mitad al cocinado)
  • Queso de búfala. 200 gr. Queso cremoso "tipo telita", muy blando
  • Queso de cabra. (Oveja) 100 gr de queso rallado tipo Manchego español
  • 1 litro de leche completa
  • 200 gr de zanahoria picada hervida a blanda
  • pizca de sal
  • Cucharadita de salsa de soya (soja)
  • Cucharadita de salsa de ajo
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 7 cucharadas rasas de maicena (Fécula de maíz)
  • 3 cucharadas de margarina
Como se hace

En la licuadora se coloca la mitad de la leche con la maicena, la sal, los sabores, la zanahoria y se licua. Se separa. Con la otra mitas de la leche se licua el cheddar, y el queso salado. Se junta y se revuelve.

Se cocina a fuego medio hasta que comience a espesar, entonces le agregamos el queso manchego rallado y se revuelve. Ya espesa la mezcla se le agregan las cucharadas de margarina o mantequilla y el queso cheddar picado en trocitos pequeños, para que la ponga "untuosa", brillante y cremosa. Esta maravillosa mezcla hace "hilos" del queso fundido. Al medio enfriar se coloca en envases y va a la nevera. Se usa fría, para que termine de endurecerse. Queda como una crema. 

Crema Dominó: Crema de caraotas negra o de frijoles negros con queso
Se preparan las caraotas a la usanza de cada país. En Venezuela le agregamos un toque dulce a casi todas las comidas. A las que yo preparo le agrego un trocito de papelón o una cucharada de melaza y un toque de comino.  Pueden usar cualquier queso pero yo usé la mezcla anterior para hacer esta receta.
  • 1/2 taza de caraotas negras cocidas y en su punto
  • 1/2 taza de la crema tres vacas
  • toque de comino
Se coloca en la licuadora y se mezcla. En Venezuela tenemos el plato típico que se llama Arepas. La variedad inmensa está en su relleno. Cuando se rellenan con caraotas negras y queso rallado salado criollo, las llamamos "Dominó", que recuerda a una pieza del juego de mesa que es blanco y negro, o como aquella canción del Beatle, "Ivory & Ebony" (side by side on my piano...), lo que recuerda que el encuentro y la tolerancia entre los seres humanos, es posible.

Estas cremas se pueden comer en sándwich, arepa, galletas; pero lo mejor, es usarla como base al hacer pasta. Luego se le agrega la salsa que quieran encima.

Esta receta es de salados pero tiene dulce, así que la pueden publicar mis amigas de dulcear.com  

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Nota: La foto es de mi profesor de fotografía, Carlos Arvelaiz, en su tierra, en su origen. La tomé de su página en Facebook, en enero 2019. 

25 de noviembre de 2018

AVOCAKE


Cuando uno se siente gordo, acude a un nutricionista. Ahí es cuando se indaga acerca del tipo de comida que uno usualmente ingiere, para poder calcular el número de calorías. A mí me tocan 1.800 cal/día. No sé qué quiere decir. Cuando el médico indaga tu vida en un país como el nuestro, hay incertidumbre en las preguntas y en las respuestas; más aun cuando te dice que es lo que se debe comer, y sabes que no se consigue casi nada de comida sana. Casi todos son carbohidratos saturados o vegetales

-¿Come mayonesa, aceites, chorizos, lácteos?

-La verdad es que no, nada de eso se consigue en el mercado, le dije- antes comía mucha mayonesa pero tengo un año que no la consigo. –Hay que buscar la causa de la grasa corporal, siguió

-¿Y margarina?, preguntó.

-Ahh margarina si, cuando hay.

-¿No ha probado comer aguacate es vez de margarina?. Lo puede sazonar, un poco de sal y sirve para untar. Contiene el 15% de grasa en peso, comentó.

-Buena idea doctor, le dije. (Luego recordé que no les nombré las recetas que comparto por acá y que también pruebo, en especial los postres.)

Y así comencé a hacer cremas para untar en el pan, que consisten, como he leído, en un poco de zanahoria, aguacate y queso. Todo en la licuadora. Yo le agrego un poco de leche y tres cucharadas de maicena para espesar en el fuego. Esa es mi margarina ahora: el aguacate. El aguacate es un poco costoso pero con suerte tenemos un familiar que tiene un terreno y siempre tienen una árbol de aguacate. Además, el aguacate es un fruta.

En esta semana me había comprometido a llevar una torta de chocolate. (O un sucedáneo; acá nadie se ofende ya, por no ser exactos en las recetas que se ofrecen; siempre y cuando se cumpla en el intento). Abrí la nevera y vi tres huevos, harina de trigo, cacao en polvo y como les he contado antes, harina de arroz, sal y azúcar. Lo que no tenía era aceite: ¡NADA…!. Fue entonces que me acordé del contenido de grasa del aguacate y me pregunté si podría sustituir el aceite de frasco por el aporte de la grasa del aguacate,  y además en una torta de chocolate, todo un riesgo.

Acudí a mi amigo Google a ver si estaba inventado algo. Aparecieron varias recetas de chocolate y aguacate, que ni leí. Solo pensé: -Ahh, al menos no hace daño la mezcla…  De hecho recordé que el mole azteca tiene algo que ver con todo esto. El aguacate es de Mesoamérica y es un aporte de América a la comida universal. Entonces decidí probar. El resultado no es una torta esponjosa sino que tiende a ser más compacta, pareciéndose un tanto a la torta de pan o en el intermedio entre una de pan y una esponjosa.  Nadie de los que probaron hannpercibido el sabor del aguacate, pero he conseguido el aporte de la grasa a la receta. Como había que ponerle un nombre mezcle, “Avocado” + “cake”= Avocake. No es un invento; parece que en Europa hacen algo parecido, pero el cacao y el aguacate son de América. Lo de ponerlo en inglés es una cosa mia. (En español sería Aguatorta, que no me gusta)

Receta del Avocake
Para lo que cabe en el frasco de la licuadora. Da para tres tortas pequeñas y 9 raciones

·         Como siempre, los tres huevos, el aceite y el azúcar. Como no hay aceite, licué solo los huevos y el azúcar.
·         Luego coloqué un aguacate mediano pelado y sin la semilla,  con cinco cucharadas de cacao en polvo, una cucharadita de polvo de hornear y una de bicarbonato, una cucharadita de vainilla, pizca de sal, tres cucharadas de harina de arroz y media taza de leche
·         Se licua bien y se coloca en un bol y se le agrega la harina de trigo, como dos tazas cernidas. Se mezcla bien, hasta que esté espeso y la mezcla caiga como en pliegues.
·         Se hornea a 380 grados por una hora. Probar con un palito hasta que salga seco
·         A esta versión le agregue relleno, y pasó de nivel de aceptación

Relleno
En un bol se colocan 100 gramos de queso crema, tres cucharadas de cacao en polvo, tres cucharadas de margarina, una cucharadita de vainilla, pizca de sal  y cinco cucharadas de azúcar impalpable. Se mezcla bien con cuchara de madera. Si hace falta mejorar la mezcla, se puede hacer con un poco de café, o un poco mas de margarina.
Cuando la torta está fría se abre y se rellena cada pieza como si fuera un sándwich y se cierra. Luego se coloca como remate por fuera con un cubierto para untar.

Recomendación:
1. Es mejor no decir que es, a menos que quieras explicarlo muchas veces…
2. Si están gordos no le pongan relleno
3. Si están gordos no guarden nada. Compártanla toda. La cocina es sin dudas, un acto de amor. Uno cocina por horas y se devuelve en amor. ¿Será que el amor engorda?

 Alberto

Fuente de la imagen www.muyinteresante.com.mx



2 de septiembre de 2018

Chicha-cake

Cuando comencé este blog hace dos años, teníamos escasez de productos y se hacía difícil hacer un postre. Hoy estamos peor, quizá no tanto por lo que se consigue, sino por lo que cuesta. Ahora tenemos una nueva moneda y un nuevo "piso" monetario junto a nuevos salarios y controles de precios. Así es como nos toca en vida cotidiana. Si hubiera de todo, escribiría sobre grandes postres con los mas apetecibles ingredientes, pero no es así.

Como es normal, abro la nevera y veo lo que hay (lo que va quedando). Cosa rara hay para hacer una torta. Además observo una bolsita que me regaló mi hermana, para hacer "chicha criolla" en polvo. La chicha es un carato  venezolano hecho de harina de arroz y  dulce. Es normal en Venezuela ver carritos ambulantes que venden chicha en un tonel de hierro, plástico o aluminio, lleno de hielo. Se toma muy fría. Acá se consigue instantánea para solo agregar hielo, y leche, en la licuadora. El sobre dice que contiene azúcar y harina de arroz.

-"Y si uso la harina de la chicha en vez de harina?, pensé
-"Ya he cocinado tortas con harina de arroz, aunque esta ya viene lista con otros ingredientes

Y así lo hice. El resultado fue una esponjosa torta negra de chocolate maravilloso y gustoso. Creo que merece el nombre de "Chica-cake". Espero que si las empresas que realizan este polvo, desarrollan la idea para tortas instantáneas, me den créditos y $ (jeje)

6 raciones
Medida: es la taza de café con leche casera

Ingredientes:
3 huevos
3/4 taza de aceite
3/4 taza de azúcar (la harina es dulce)
1 cdita de vainilla
1 cdita de bicarbonato
2 cditas de polvo de hornear
1 taza de chicha en polvo instantánea 
6 cucharadas completas de polvo de cacao
2 cucharadas de margarina
1 taza de harina de trigo
1 taza de leche
pizca de sal

Secreto:
En la licuadora y en el mismo orden, los huevos enteros, el aceite, sal y el azúcar con la vainilla. Se deja espesar. Luego se le agrega el polvo de la chicha, la taza de leche, los polvos de hornear, la sal, la margarina y el cacao en polvo. Se licua nuevamente hasta espesar, como 1 minuto. Se coloca el contenido en un bol y se termina la mezcla agregando como una taza de harina de trigo cernida hasta que alcance la consistencia de poundcake o cupcake. (Muy espesa que produce pliegues al levantar la espátula). Se coloca en un molde y se hornea a 380 grados por 45 minutos. Se sirve fría. 

Alberto

Nota: la foto es tomada de goole, no indica autor, Recuperada de http://www.fotothing.com/aquiles/photo/0ebd7e0ae59ecdec4d1623dda70cb258/  

14 de julio de 2018

Torta de cachapa dulce

Cachapa Con Queso e Mano.JPG

La cachapa es un plato típico de Venezuela, Colombia y Costa Rica. Se hace con maíz tierno molido y  debido a la fécula que contiene, se consolida como un pancake al colocarlo en un sartén o budare. Se acompaña con quesos "de mano", que es un queso muy cremoso, y con un poco de mantequilla. Parte de mi infancia la pasaba en pueblos cercanos al campo de Carabobo, donde se libró la batalla de independencia; de allí, son las mejores cachapas de país, o al menos así me parece.


En Venezuela, los mismos fabricantes de la harina de maíz tipo PAN, han desarrollado harina para hacer cachapas. Se puede usar como plato salado o plato dulce, o ambos, como el el gusto un poco ecléctico pero fascinante, de la comida Venezolana. Con este ingrediente, he realizado una torta.

Ingredientes (Las medidas de las tazas son en la de café con leche)
  • Dos tazas  de harina de maíz para cachapas. En su defecto pueden moler el maíz tierno o sustituirlo, o para las soluciones enlatadas
  • 2 tazas de harina de trigo
  • Una taza de leche
  • Media taza de azúcar 
  • pizca de sal
  • 3 huevos
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 1 cuchradita de bicarbonato
  • un toque de vainilla
  • 3/4 taza de aceite
Para el topping
  • una taza de melao de papelón con un toque de especias como, canela, clavos, anís, jengibre
  • Queso criollo duro rallado
Preparación
En un bol se agrega las tazas de harina de cachapas y una taza de leche completa, luego los tres huevos y se homogeniza bien. Poco a poco se agrega el aceite hasta que la mezcla quede compacta. Si lo quiere mas dulce, puede agregar media taza de azúcar.. Luego incorpora la harina de trigo con el polvo de hornear y el bicarbonato, todo pasado por un colador o cedazo. Se mezcla bien. La consistencia debe ser igual a la del ponqué o el de cupcake. Se agrega la sal, la vainilla y se remueve. Se prepara un bol como si fuera para torta, enmantequillado y enharinado. En el fondo del envase se coloca el queso rallado con papelón, mezclado bien previamente,  y encima la mezcla de la torta. Se hornea como torta a 380 grados durante cuarenta minutos o 15 minutos después que huela por segunda vez. Esta torta crece y se expande por la harina de trigo. Al desmoldar y voltear, el topping queda húmedo salado y dulce; toda una experiencia de sabores y olores.
Disfrútenla,

Da para 8 porciones generosas

Alberto




18 de mayo de 2018

Capítulo final. Recetas de magia blanca y dulce: La Esperanza


Ese día el abuelo Jencaaz había amanecido inquieto. Daba vueltas por la casa vieja haciendo que la madera crujiera tras cada pisada. A lo lejos, la gente escuchaba como una letanía formada por sonidos sucesivos Los clavos de la madera hacían su parte y agregaban al sonido de los pasos, otro más sonoro, metálico y fino. Agloj lo escuchaba. Trataba de identificar el origen de los sonidos y la sucesión de efectos, en su mente.  Agloj, la pequeña maga, escuchaba con atención y componía con los sonidos, suaves canciones que tarareaba entre sus labios.

Pero con los sonidos, llegaron los olores. Primero fue el olor a mango verde cocinado al fuego con su concha, para hacer el manjar de mango; luego fue el de la guayaba madura que se cocina en agua caliente y se deja vencer ante el calor. Por último fue el olor a papelón; un olor significativo que estaba intacto en su memoria. Agloj salió corriendo hacia el abuelo mago que no detuvo su marcha aun cuando Agloj lo increpó y solicitó respuesta:

-Abuelo, ¿no sientes los olores en la casa?, preguntó

-No hija, no huelo a nada, solo estoy pensando, por eso camino, algo se apresura a pasar y no sé que es, respondió. Agloj pensó también que lo olores que percibía se debían al roce de los pies del abuelo mago contra la madera cansada y rebosada de olores que por años habían estado en la cocina de la casa.

-¿No hueles a papelón?, volvió a preguntar al abuelo

-Los olores que percibimos a veces, están en sintonía con los recuerdos que nos los evocan. Si estamos pensando en alguien ausente, es posible que olamos lo que recuerda a esa persona, explicó

-Mi mamá… dijo suavecito, a lo que Jencaaz le preguntó que había dicho.

-Me huele a mi mamá, dijo casi gritando a la vez que corría a su cuarto en la búsqueda del diario de su madre, que había escondido en su lugar secreto, justo detrás de un cuadro a mano derecha del sillón que usa para leer en las tardes, pues la luz de una ventana en el lado opuesto permite la entrada de la cantidad exacta para no encandilarse o no tener que forzar la vista.

Con mucho cuidado retiró el cuadro, que tenía a dos jinetes montados a caballo y uno a pié. “esos son los tres poetas de la historia”, recordó que decía su mamá. Sacó con mucho cuidado su libro, que ahora brillaba por fuera como si estuviera encendido en fuego. Lo abrazó intensamente y todas las imágenes  de su madre comenzaron a brotar desde su memoria olvidada, inclusive recordó que aquel idioma extraño en el que cantaba canciones desconocidas, era el Esperanto, un idioma creado y nacido a principios del siglo XIX, en la tierra de sus abuelos. Entendió que Esperanto es “espero” en español, y que espero, es esperanza en esperanto. Aquella esperanza que había tenido por años y en la necesidad de recordar lo que había vivido de niña y sabía, le tenía que dar sentido a su vida.

-Todo tiene sentido ahora, dijo con los ojos brillantes cargados de lágrimas que esperan un segundo para brotar.

Entonces abrazó mas fuerte el libro, repitiendo una y otra vez: “mamá, te recuerdo ahora”. Agloj ahora comprendía que todo tenía que ver: su abuelo de jengibre, canela y azúcar, las estrellas de cinco puntas que le pidió el abuelo, sus amigos del bosque que le mostraron los sabores y hasta las espigas del viento y sus atributos… todo cuadraba perfectamente, como un acertijo descubierto. Ahora sabía quién era y de donde venía. Mientras abrazaba el libro de la esperanza, recorría todas y cada una de las páginas de su interior, el diario que su madre había escrito cuando ella estaba en su vientre; el legado que quería dejarle para cuando se diera cuenta que era una maga blanca. No tuvo la necesidad de abrirlo nuevamente porque sabía todo lo que decía, pero con una única excepción: la última página que su madre maga escribió después de ella  nacer.

Agloj hizo exactamente lo que la primera vez dijo que no haría; y era leer la última página de primero. Encontró lo que sabía desde la mañana, iba a encontrar. La última receta de la última página del diario era “la Paledonia de papelón” Agloj en ese momento y en absoluto silencio, pues su abuelo ya no caminaba en el piso de abajo, cerró los ojos y dejó que las imágenes y recuerdos llegaran a su cabeza. Recordó que aprendió de su madre la magia blanca de hacer las recetas; el punto de fuego, el punto de melaza, el punto de mezcla, las grasas y las harinas.

-“Querida Olga, si quieres hacer esta receta mágica, debes preparar primero el melado de caña, lo dejar reposar y es al día siguiente que vas a mezclar los ingredientes”, le decía su madre entre recuerdos.

-Sí.  Mamá usaba un cacharro metálico para mezclar los ingredientes y siempre usaba una paleta de madera. El cacharro era gris con el fondo negro curtido por el tiempo, con un asa roto pero que servía para moverlo de una mesa a otra, mientras que la paleta era como del tamaño de un brazo; me imagino que era para que el calor no quemara-, se decía en silencio

Agloj abrió los ojos que ya habían derramado sus lagrimas, tantas, que el abuelo tuvo que secar las escaleras de madera, pues bajaron por los escalones como las olas y podían llegar a dañar los muebles de la sala. Con los ojos bien abiertos, leyó la última página.

-“Paledonia de papelón”, decía el título escrito con puño y letra. –“Receta de magia blanca y dulce”. La niña leyó muy lentamente la única receta del libro cuyo contenido desconocía. La repasó y la volvió a leer y así nuevamente por horas, hasta que se borraron las letras, de tanto leerlas, quedando blanca nuevamente la hoja. Todas ellas ahora estaban bordadas en el alma de quien ama y recuerda a la vez.

-El mejor homenaje a MT será hacer la receta nuevamente, esa que no conozco. Agloj bajó por la escalera aun húmeda y encontró a su abuelo con el fregador en las manos, con su sombrero negro de pico, su bata blanca y su natural sonrisa. Estaba vestido de mago, como celebrando la ocasión.

-Las lágrimas también son buenas para la tristeza y para el alma, le dijo

El papelón es un derivado de lo dulce de la caña de azúcar que se cocina en grandes pailas y luego se endurecen como piedras. El primer proceso es devolver a la caña de azúcar la liquidez. Agloj consiguió en casa, un papelón con forma de cono, del mismo tamaño de la paleta de madera. Lo colocó en el cacharro junto a cuatro tazas tipo desayuno, de agua. El fuego medio, al hervir el agua, derrite al papelón y lo convierte en un melado dulce, suave, y manejable. Agloj decidió colocar en el hervor, todas las especias que le dieron nombre al abuelo. Le colocó, para cuatro tazas de agua, una cucharadita de canela, dos de jengibre, un cuarto de clavos de olor, un cuarto de nuez moscada y una de anís dulce. Al enfriarse, Agloj filtro la mezcla para retirar palitos, o abejas que caen en la paila, seducidas por el dulzor.

Al día siguiente, se recogen cuatro huevos frescos, de las gallinas del patio de la casa y se colocan con todos los demás ingredientes, sobre la mesa. Primero se le agregan los huevos a la mezcla hasta que todo quede incorporado. Luego, desde una taza llena a ¾ de aceite, se agregan varios chorritos  y la harina de trigo, en forma alterna. Agloj tuvo el cuidado de cernir la harina para que no formara grumos y para que sean absorbidos de mejor manera, los líquidos. Al primer cernido, se le agregan una cucharadita de bicarbonato y dos de polvo de hornear. La cantidad de harina va a depender de lo líquido de la mezcla, así que Agloj recordó como decía su madre:

-“Se le agrega harina hasta que la mezcla haga pliegues al sacar la cuchara del interior”, dijo en voz baja. 

-Esta es la mezcla base dijo, - ahora solo queda trabajar con imaginación.

Agloj sabía que se le puede colocar pasitas, ciruelas, y frutos secos como la nuez o el maní. Esta vez, le puso solo pasitas negras. Luego colocó gentilmente el contenido en un molde y lo cocinó a 380 grados por una hora.

El olor inundó la casa. La masa negra, crece con las harinas y se esponja. Los olores de la melaza de caña junto a las especias, producen sensaciones mágicas en el olfato, y más cuando la probamos.

Agloj decidió celebrar su nuevo cumpleaños e invitó a su abuelo, a la Tía Maruja, y a sus amigos del bosque. En la puerta antes de entrar, los invitados pudieron leer: “Esperanto, espero, esperanza…”

Alberto
PD: estas seis entregas de “Recetas de Magia Blanca y Dulce”, son un homenaje a mi madre, que sin dudas, fue una maga